Existe un incumplimiento contractual cuando una de las partes no cumple las obligaciones asumidas en un contrato, las cumple fuera de plazo o lo hace de forma defectuosa. Sin embargo, no cualquier incumplimiento permite reclamar una indemnización o resolver el contrato: será necesario valorar su importancia y las circunstancias del caso. Para demostrar un incumplimiento de contrato, no basta con afirmarlo. Debes acreditar qué se pactó, en qué ha consistido el incumplimiento y, cuando corresponda, los daños ocasionados. En este artículo te explicamos cuándo existe un incumplimiento contractual, cómo probarlo y qué opciones tienes para reclamar.
¿Qué es un incumplimiento contractual?
Un incumplimiento contractual se produce cuando una de las partes no cumple una obligación pactada, la cumple solo parcialmente, la ejecuta fuera del plazo acordado o la realiza de forma defectuosa. También puede existir cuando se incumple una obligación esencial y, como consecuencia, el contrato deja de cumplir la finalidad para la que fue celebrado.
En otras palabras, existe incumplimiento de contrato cuando una de las partes se aparta de lo que ambas acordaron y ese incumplimiento puede generar consecuencias legales.
Ahora bien, no todo incumplimiento tiene la misma gravedad. Un retraso puntual o un defecto de escasa importancia no siempre permitirá reclamar una indemnización o resolver el contrato. En cambio, cuando el incumplimiento afecta a una obligación esencial o impide alcanzar la finalidad del contrato, la parte perjudicada podrá valorar distintas acciones legales, como exigir el cumplimiento de lo pactado, reclamar una indemnización por los daños y perjuicios sufridos o solicitar la resolución del contrato.
Para determinar si existe un incumplimiento contractual hay que revisar el contenido del contrato, las obligaciones asumidas por cada parte, los plazos, las cláusulas aplicables y las circunstancias concretas del caso. Este análisis permite saber si el incumplimiento tiene relevancia jurídica y si procede exigir el cumplimiento, reclamar daños y perjuicios o solicitar la resolución del contrato.
Cuándo existe un incumplimiento de contrato?
No toda discrepancia entre las partes constituye un incumplimiento de contrato. Para que exista un incumplimiento contractual deben poder identificarse una obligación válida, su falta de cumplimiento y las pruebas que acrediten lo ocurrido.
Para determinar si existe un incumplimiento contractual, deben analizarse los siguientes elementos:
- Existencia de un contrato válido. Debe existir un contrato, escrito o verbal cuando la ley lo permita, del que nazcan obligaciones concretas para las partes.
- Obligación clara y exigible. La obligación presuntamente incumplida debe estar definida y haber llegado el momento de su cumplimiento. No puede reclamarse una obligación que no se pactó o que todavía no era exigible.
- Incumplimiento atribuible a la otra parte. La falta de cumplimiento debe poder imputarse a la parte obligada. No existirá responsabilidad cuando el incumplimiento derive de una actuación del propio perjudicado o de una circunstancia que, según el contrato o la ley, excluya esa responsabilidad.
- Pruebas suficientes. Será necesario acreditar tanto el contenido del contrato como la conducta de la otra parte. Pueden servir como prueba el contrato firmado, los anexos, correos electrónicos, presupuestos, facturas, albaranes, mensajes de WhatsApp u otros documentos que permitan reconstruir lo sucedido.
- Diferencia entre expectativas y obligaciones contractuales. Que una parte esperara un resultado concreto no significa que la otra estuviera obligada a proporcionarlo. Lo relevante es lo que se pactó expresamente o lo que pueda deducirse razonablemente del contenido del contrato y de la conducta de las partes.
No puede reclamarse una obligación que no llegó a pactarse, que todavía no era exigible o cuyo cumplimiento dependía de una actuación que la parte perjudicada no realizó.
También hay que diferenciar las expectativas personales de las obligaciones contractuales. Que una parte esperara un resultado concreto no significa que la otra estuviera obligada a conseguirlo. Lo relevante es lo que se acordó expresamente o lo que pueda deducirse razonablemente del contrato y de la conducta de las partes.
Por este motivo, revisar las cláusulas contractuales suele ser el primer paso para saber si existe un incumplimiento y qué vías de reclamación pueden plantearse.
Ejemplos frecuentes de incumplimiento contractual
Aunque cada contrato debe analizarse de forma individual, existen situaciones que, con frecuencia, pueden constituir un incumplimiento contractual cuando afectan a obligaciones pactadas entre las partes. Algunos de los ejemplos más habituales son los siguientes:
- Impago del precio pactado. Una de las partes no abona el importe acordado dentro del plazo establecido en el contrato.
- Retraso en la entrega de bienes o productos. El proveedor entrega la mercancía fuera del plazo convenido y dicho retraso resulta relevante para la otra parte.
- Entrega defectuosa. El producto o servicio no reúne las características, calidad o especificaciones acordadas en el contrato.
- Prestación incompleta del servicio. Solo se ejecuta parte de las obligaciones asumidas o el trabajo queda sin finalizar.
- Incumplimiento de un plazo esencial. Cuando las partes han acordado que una fecha concreta es determinante (por ejemplo, la entrega de un proyecto antes de un evento) y esta no se respeta.
- Incumplimiento de una cláusula de confidencialidad. Una de las partes divulga información reservada incumpliendo el deber de confidencialidad asumido en el contrato.
- Falta de prestación del servicio contratado. El profesional o la empresa no llega a prestar el servicio comprometido, pese a haber asumido dicha obligación.
- Incumplimiento en un contrato de obra. Puede producirse por retrasos injustificados, ejecución de trabajos distintos a los contratados, defectos constructivos o abandono de la obra antes de su finalización. En estos casos puede ser necesario estudiar una futura reclamación por incumplimiento en obras, según las obligaciones pactadas y las pruebas disponibles.
En todos estos supuestos, la existencia del incumplimiento y sus posibles consecuencias jurídicas que puedan derivarse dependerán de lo pactado en el contrato, de la importancia de la obligación afectada y de las pruebas disponibles. Un mismo hecho puede permitir exigir el cumplimiento, reclamar daños y perjuicios o solicitar la resolución del contrato, según su gravedad y las circunstancias del caso.
Tipos de incumplimiento contractual
No todos los tipos de incumplimiento contractual tienen la misma gravedad ni producen las mismas consecuencias jurídicas. En algunos casos bastará con exigir que la otra parte cumpla lo pactado, mientras que en otros podrá solicitarse una indemnización por daños y perjuicios o incluso la resolución del contrato.
La siguiente tabla resume los principales tipos de incumplimiento contractual y las consecuencias que, con carácter general, pueden derivarse de cada uno de ellos:
| Tipo de incumplimiento | ¿Qué significa? | Ejemplo | Posibles consecuencias |
|---|---|---|---|
| Total | La obligación no se cumple en absoluto. | Una empresa no entrega la maquinaria vendida ni devuelve el dinero. | Exigir el cumplimiento, resolver el contrato y reclamar daños y perjuicios, según el caso. |
| Parcial | Solo se cumple una parte de las obligaciones pactadas. | Se entregan únicamente 70 de los 100 productos contratados. | Reclamar el cumplimiento de la parte pendiente, una reducción del precio o la indemnización de los daños causados. |
| Tardío | La prestación se realiza fuera del plazo acordado. | Un proveedor entrega la mercancía varias semanas después de la fecha pactada. | Si el retraso ocasiona perjuicios o el plazo era esencial, podrán reclamarse daños o incluso la resolución del contrato. |
| Defectuoso | La obligación se ejecuta, pero de forma incorrecta o con una calidad inferior a la pactada. | Una reforma presenta importantes defectos de ejecución o materiales distintos a los contratados. | Solicitar la subsanación, una rebaja del precio, daños y perjuicios o, en casos graves, la resolución contractual. |
| Esencial | El incumplimiento afecta a una obligación principal y frustra la finalidad del contrato. | No se entrega un equipo necesario para iniciar la actividad de una empresa en la fecha prevista. | Puede justificar la resolución del contrato y la correspondiente reclamación de daños y perjuicios. |
| Anticipado | Antes de que llegue el momento de cumplir, una de las partes manifiesta de forma clara que no cumplirá el contrato. | El proveedor comunica por escrito que no realizará el suministro comprometido. | La otra parte puede valorar medidas para proteger sus intereses y, en determinados supuestos, ejercitar acciones antes del vencimiento de la obligación. |
En la práctica, una misma situación puede reunir características de varios tipos de incumplimiento. Por ejemplo, una prestación puede ser tardía y, además, defectuosa, o un incumplimiento parcial llegar a ser considerado esencial si impide alcanzar la finalidad del contrato. Por ello, antes de decidir qué acción ejercitar conviene analizar tanto el contenido del contrato como la relevancia real del incumplimiento y las consecuencias que ha producido.
¿Qué consecuencias tiene incumplir un contrato?
Las consecuencias del incumplimiento contractual no son siempre las mismas. La respuesta jurídica dependerá de lo que hayan pactado las partes, de la gravedad del incumplimiento y del perjuicio que haya ocasionado. Por ello, antes de iniciar una reclamación conviene analizar el contrato y las circunstancias concretas del caso.
En términos generales, la parte perjudicada puede valorar alguna de las siguientes opciones:
- Exigir el cumplimiento del contrato, solicitando que la otra parte ejecute la obligación asumida en los términos pactados.
- Reclamar una cantidad cuando el incumplimiento tenga un contenido económico, como ocurre en los supuestos de impago de facturas, precios o prestaciones debidas.
- Solicitar una indemnización por daños y perjuicios, siempre que pueda acreditarse el incumplimiento, el daño sufrido y la relación entre ambos.
- Aplicar las penalizaciones previstas en el contrato, cuando las partes hayan pactado cláusulas penales, intereses de demora u otras consecuencias específicas para determinados incumplimientos.
- Solicitar la resolución del contrato, cuando el incumplimiento sea suficientemente grave y haga perder el interés en mantener la relación contractual.
La respuesta también dependerá de las penalizaciones, garantías, plazos, límites de responsabilidad y mecanismos de resolución incluidos entre las cláusulas esenciales en cualquier contrato. Estas cláusulas pueden definir qué ocurre ante un retraso, un cumplimiento defectuoso o la falta total de prestación.
En la práctica, estas acciones no siempre son excluyentes y, en determinados supuestos, pueden ejercitarse de forma conjunta. Por ejemplo, puede solicitarse la resolución del contrato junto con una reclamación de daños y perjuicios, o exigir el cumplimiento de la obligación y reclamar los perjuicios ocasionados por el retraso.
Lo importante es tener en cuenta que no todo incumplimiento permite acudir automáticamente a cualquiera de estas vías. La solución dependerá del contenido del contrato, de las cláusulas pactadas, de la entidad del incumplimiento y de las pruebas disponibles para acreditar tanto la conducta de la otra parte como los daños efectivamente sufridos.
Resolución contractual por incumplimiento: cuándo puede pedirse
La resolución del contrato por incumplimiento contractual es una de las principales vías de protección para la parte perjudicada cuando el incumplimiento de la otra parte tiene suficiente gravedad. Su finalidad es dejar sin efecto el contrato, liberando a las partes de seguir cumpliendo las obligaciones pendientes.
Ahora bien, no cualquier incumplimiento permite resolver un contrato. Con carácter general, esta opción suele reservarse para aquellos supuestos en los que el incumplimiento es relevante o esencial, de forma que impide alcanzar la finalidad del contrato o priva a la otra parte del beneficio que esperaba obtener. En cambio, si el incumplimiento es de escasa entidad, lo habitual será valorar otras acciones, como exigir el cumplimiento o reclamar una indemnización.
La resolución contractual cobra especial importancia en los contratos con obligaciones recíprocas, como los de compraventa, prestación de servicios, suministro o ejecución de obra. Si una de las partes incumple una obligación esencial, la otra puede plantearse solicitar la resolución del contrato, siempre tras analizar las cláusulas pactadas y las circunstancias del caso.
Además, la resolución por incumplimiento contractual no excluye necesariamente otras reclamaciones. Si el incumplimiento ha causado un perjuicio económico, también podrá valorarse la posibilidad de solicitar una indemnización por daños y perjuicios, siempre que estos puedan acreditarse. Por ello, antes de adoptar cualquier decisión, conviene estudiar el contrato y determinar cuál es la estrategia jurídica más adecuada para proteger los intereses de la parte perjudicada.
¿Cómo demostrar un incumplimiento contractual?
Para demostrar un incumplimiento contractual no basta con afirmar que la otra parte no cumplió lo pactado. Es necesario aportar pruebas que permitan acreditar la existencia del contrato, la obligación asumida y la forma en que se produjo el incumplimiento.
En concreto, la documentación debe permitir demostrar los siguientes elementos:
- Qué se pactó entre las partes. Debe acreditarse la existencia del contrato y el contenido de las obligaciones asumidas. El contrato firmado suele ser la prueba principal, aunque también pueden servir presupuestos aceptados, pedidos, correos electrónicos, facturas, justificantes de pago u otros documentos que reflejen el acuerdo.
- Qué obligación se incumplió. Hay que identificar con precisión la conducta que se apartó de lo acordado. Puede tratarse de un impago, un retraso, una entrega incompleta, una prestación defectuosa o la falta total de cumplimiento.
- Cuándo debía cumplirse la obligación. Los plazos permiten determinar si la obligación ya era exigible y si existió retraso. Esta información puede aparecer en el contrato, en sus anexos, en un presupuesto o en las comunicaciones intercambiadas entre las partes.
- Cómo actuó la otra parte. Los correos electrónicos, mensajes, requerimientos, albaranes, fotografías o informes pueden demostrar que la parte obligada no cumplió, cumplió tarde o realizó la prestación de forma distinta a la pactada.
- Qué perjuicios produjo el incumplimiento. Cuando se reclama una indemnización por daños y perjuicios, también debe acreditarse el daño sufrido y su relación directa con el incumplimiento. Para ello pueden aportarse facturas, presupuestos de reparación, informes periciales, justificantes de gastos o documentos contables.
Las pruebas deben presentarse de forma ordenada y permitir reconstruir los hechos desde la celebración del contrato hasta la aparición del conflicto. Una cronología clara ayuda a explicar qué debía suceder, qué ocurrió realmente y en qué momento se comunicó el problema a la otra parte.
La prueba necesaria dependerá del tipo de contrato y de la naturaleza del incumplimiento. En algunos casos pueden bastar el contrato y las comunicaciones entre las partes. En otros será necesario contar con fotografías, informes técnicos, peritajes o documentación que permita calcular el perjuicio económico.
No todos los documentos tienen el mismo valor probatorio. Por este motivo, conviene conservar los archivos originales, las conversaciones completas y los justificantes de envío y recepción de las comunicaciones. También es recomendable evitar modificaciones, capturas incompletas o mensajes aislados que puedan dificultar la interpretación del contexto.
Documentos y comunicaciones que pueden servir como prueba
Para demostrar un incumplimiento contractual, es fundamental conservar toda la documentación relacionada con la ejecución del contrato. En muchos casos, el éxito de una reclamación no depende tanto de quién tiene razón, sino de quién puede acreditar mejor los hechos.
El documento más importante será el contrato firmado, junto con sus anexos, adendas o cualquier modificación posterior. No obstante, también pueden resultar esenciales otros documentos que permitan reconstruir la relación entre las partes, como presupuestos aceptados, pedidos, facturas, albaranes o justificantes de pago.
Las comunicaciones mantenidas durante la ejecución del contrato también suelen tener un gran valor probatorio. Correos electrónicos, mensajes de WhatsApp, burofaxes o cualquier otro intercambio de información pueden servir para acreditar qué obligaciones asumió cada parte, si existieron requerimientos previos o cómo evolucionó el incumplimiento. En este sentido, es importante conservar las conversaciones completas y con su contexto, evitando presentar únicamente mensajes aislados que puedan dar lugar a interpretaciones erróneas.
En determinados supuestos, especialmente cuando se discute la correcta ejecución de una obra o de un servicio, pueden ser igualmente relevantes las fotografías, los vídeos, los informes técnicos, los dictámenes periciales o las actas notariales, ya que permiten acreditar de forma objetiva el estado de los trabajos o los defectos existentes.
Cuanto antes se recopile y organice la documentación, más sencillo será reconstruir los hechos y acreditar el incumplimiento. Conviene conservar los documentos originales, las conversaciones completas y cualquier requerimiento enviado o recibido. Antes de reclamar, también será necesario comprobar si las pruebas permiten demostrar la obligación, la conducta incumplidora y, cuando corresponda, los daños sufridos.
Errores que pueden debilitar la reclamación
Una reclamación por incumplimiento contractual puede perder fuerza cuando la documentación es incompleta, los hechos no están ordenados o la actuación de la parte perjudicada genera dudas sobre lo ocurrido.
Los errores más frecuentes son:
- Reclamar sin revisar el contrato. Antes de enviar un requerimiento hay que identificar la obligación incumplida, el plazo aplicable y las consecuencias previstas.
- No dejar constancia escrita. Las llamadas y conversaciones verbales son más difíciles de acreditar que un correo, un mensaje completo o un burofax.
- Aceptar cambios sin expresar disconformidad. Si se admite una modificación, un retraso o una entrega defectuosa sin formular ninguna reserva, la otra parte puede alegar que existió aceptación.
- Eliminar o alterar pruebas. Deben conservarse los mensajes, documentos, archivos, fotografías y versiones originales relacionados con el contrato.
- Esperar demasiado para reclamar. El paso del tiempo puede afectar a los plazos legales y dificultar la obtención de pruebas.
- No cuantificar el daño. Si se solicita una indemnización, hay que explicar qué perjuicio se sufrió y aportar documentos que permitan calcularlo.
- Mezclar hechos y opiniones. Conviene separar los acontecimientos acreditables de las valoraciones personales sobre la conducta de la otra parte.
Ordenar la documentación cronológicamente facilita la comprensión del conflicto. También permite comprobar si falta alguna prueba antes de enviar un requerimiento o iniciar una reclamación judicial.
Muchos de estos problemas pueden prevenirse mediante una redacción precisa de las obligaciones, los plazos y las consecuencias del incumplimiento. En este artículo explicamos cómo redactar un contrato sin lagunas legales.
¿Cómo reclamar un incumplimiento de contrato?
Si consideras que la otra parte ha incumplido el contrato, conviene actuar de forma metódica. Una reclamación bien preparada suele tener más posibilidades de éxito que una actuación precipitada.
1. Revisa el contrato y sus anexos. El primer paso es comprobar qué obligaciones asumió cada parte, qué plazos se pactaron y si el propio contrato prevé un procedimiento específico para reclamar o resolver el conflicto.
2. Reúne y ordena las pruebas. Conserva toda la documentación relacionada con el contrato: correos electrónicos, facturas, justificantes de pago, mensajes, informes o cualquier otro documento que permita acreditar el incumplimiento y sus consecuencias.
3. Cuantifica lo que vas a reclamar. Si solicitas una cantidad económica o una indemnización por daños y perjuicios, es importante calcular y justificar el importe reclamado con criterios objetivos y la documentación correspondiente.
4. Envía un requerimiento formal a la otra parte. Antes de iniciar un procedimiento judicial, suele ser recomendable comunicar formalmente el incumplimiento y conceder un plazo para que la otra parte cumpla sus obligaciones o formule una propuesta de solución. En muchos casos, este paso permite resolver el conflicto sin necesidad de acudir a los tribunales.
5. Intenta una negociación. Cuando exista voluntad de ambas partes, una negociación puede evitar costes y tiempos de un procedimiento judicial. Cualquier acuerdo alcanzado debería formalizarse por escrito para evitar futuros conflictos.
6. Valora las acciones legales disponibles. Si no se alcanza una solución, podrá estudiarse la interposición de una demanda de reclamación de cantidad por incumplimiento contractual, una acción para exigir el cumplimiento del contrato o, cuando el incumplimiento sea suficientemente grave, una acción de resolución contractual acompañada, en su caso, de una reclamación por daños y perjuicios.
La vía más adecuada dependerá del contenido del contrato, de la entidad del incumplimiento y de las pruebas disponibles. Por ello, antes de iniciar cualquier reclamación, resulta aconsejable analizar el caso de forma individual para elegir la estrategia jurídica que mejor proteja tus intereses.
Plazo para reclamar un incumplimiento contractual
El plazo para reclamar un incumplimiento contractual depende del tipo de contrato, de la acción que se ejercite y del momento en que se produjo o pudo conocerse el incumplimiento. También varía según lo que se solicite, ya sea exigir el cumplimiento del contrato, reclamar una cantidad, pedir una indemnización por daños y perjuicios o solicitar la resolución contractual.
Por ello, antes de iniciar cualquier actuación, es importante identificar cuál es la vía de reclamación más adecuada y qué plazo resulta aplicable en ese supuesto concreto. Dejar transcurrir el tiempo sin analizar el caso puede limitar las opciones disponibles e, incluso, impedir el ejercicio de determinadas acciones.
Además de los plazos legales, conviene tener en cuenta un aspecto práctico: cuanto antes se actúe, más fácil será conservar las pruebas y reconstruir lo ocurrido. Con el paso del tiempo pueden perderse documentos, desaparecer comunicaciones, resultar más difícil localizar testigos o complicarse la acreditación de los daños sufridos.
Del mismo modo, una actuación temprana suele favorecer las posibilidades de alcanzar una solución negociada antes de acudir a los tribunales. En muchos casos, un requerimiento realizado en el momento oportuno puede evitar un procedimiento judicial y facilitar un acuerdo satisfactorio para ambas partes.
Si tienes dudas sobre si aún estás a tiempo de reclamar, lo más recomendable es revisar el contrato y las circunstancias del caso cuanto antes. Un análisis jurídico temprano no solo permite comprobar si la acción sigue siendo viable, sino también preparar la estrategia más adecuada para proteger tus intereses.
Cuándo conviene hablar con un abogado antes de reclamar
No todos los incumplimientos contractuales requieren asistencia jurídica desde el primer momento. Aun así, contar con asesoramiento legal antes de reclamar puede ayudar a identificar la vía más adecuada, evitar errores y valorar los riesgos del caso.
La revisión previa resulta especialmente recomendable cuando:
- La cuantía reclamada es elevada
- Existe un contrato mercantil entre empresas
- El incumplimiento puede afectar de forma relevante a una actividad económica
- Los daños y perjuicios son difíciles de calcular o demostrar
- El contrato contiene cláusulas penales, garantías, límites de responsabilidad o condiciones especiales
- Se pretende exigir la resolución del contrato
- Existe riesgo de que la otra parte presente una reclamación cruzada
- La negociación previa no ha dado resultado
- Intervienen empresas o profesionales de distintos países
En los conflictos derivados de relaciones comerciales entre empresas, puede ser conveniente contar con abogados en derecho mercantil en Barcelona que revisen el contrato, la documentación y las posibles vías de reclamación. Este análisis permite comprobar si el incumplimiento es imputable a la otra parte, si existen pruebas suficientes y qué riesgos pueden surgir durante la negociación o el procedimiento judicial.
Cuando el contrato tiene un elemento internacional, también será necesario revisar la ley aplicable, la jurisdicción competente y el mecanismo previsto para resolver el conflicto. En estos casos, puede ser útil contar con abogados especialistas en contratos internacionales en Barcelona y conocer los principales conflictos en los contratos internacionales.
Un análisis jurídico previo permite valorar la viabilidad de la reclamación, identificar posibles obstáculos y decidir si procede exigir el cumplimiento, reclamar una cantidad, solicitar una indemnización por daños y perjuicios o pedir la resolución del contrato.
Si tienes dudas sobre cómo actuar, nuestros abogados especialistas en contratos en Barcelona pueden revisar tu caso, analizar las pruebas disponibles y orientarte sobre la opción más adecuada según las circunstancias concretas.
¿Necesitas reclamar un incumplimiento contractual?
Si consideras que la otra parte ha incumplido un contrato, es importante analizar el caso antes de iniciar cualquier reclamación. Una revisión jurídica previa permite determinar si realmente existe un incumplimiento contractual, qué pruebas son necesarias y cuál es la estrategia más adecuada para proteger tus intereses.
En Cerrillo Gómez asesoramos a particulares, autónomos y empresas en todo tipo de conflictos contractuales. Revisamos el contrato y la documentación disponible, valoramos la viabilidad de la reclamación y te orientamos sobre la mejor opción en función de las circunstancias del caso, ya sea exigir el cumplimiento del contrato, reclamar una cantidad, solicitar una indemnización por daños y perjuicios o plantear la resolución contractual.
Nuestro equipo también puede representarte durante la negociación con la otra parte y, cuando sea necesario, defender tus intereses en un procedimiento judicial, buscando siempre la solución más eficaz y adecuada para cada situación.
Si crees que la otra parte ha incumplido un contrato, contacta con nuestros abogados especialistas en contratos en Barcelona. Estudiaremos tu caso, valoraremos las pruebas disponibles y te ayudaremos a elegir la mejor vía de reclamación para proteger tus derechos.

Estíbaliz Cerrillo-Gómez Viguri
Letrado-Socio Director de Cerrillo Gómez Abogados (Barcelona)
Abogada especializada en Derecho Civil y Mercantil, Derecho Societario, Derecho Concursal y Derecho Internacional de los Negocios, con más de 20 años de experiencia asesorando a empresas y particulares.
Tel: +34 93 491 02 43 Email: blf@cerrillogomez.com
Preguntas frecuentes
¿Qué se considera un incumplimiento contractual?
Existe un incumplimiento contractual cuando una de las partes no cumple una obligación pactada, la cumple fuera del plazo acordado, la ejecuta de forma defectuosa o actúa de forma contraria a lo previsto en el contrato. Para que pueda dar lugar a una reclamación, la obligación debe ser exigible y el incumplimiento debe poder demostrarse mediante pruebas suficientes.
¿Cómo puedo demostrar un incumplimiento de contrato?
Para demostrar un incumplimiento de contrato es necesario acreditar tres aspectos: qué se pactó, qué incumplió la otra parte y qué consecuencias tuvo ese incumplimiento. Para ello pueden utilizarse el contrato, anexos, presupuestos, facturas, justificantes de pago, correos electrónicos, mensajes, burofaxes, informes técnicos o cualquier otra documentación que permita reconstruir los hechos y, en su caso, acreditar los daños sufridos.
¿Todo retraso es un incumplimiento contractual?
No necesariamente. Dependerá de lo pactado en el contrato, de si el plazo era esencial y del perjuicio causado. Por ejemplo, un retraso de un día en una entrega puede carecer de relevancia, mientras que entregar un producto después de la fecha prevista para un evento o una campaña comercial puede constituir un incumplimiento relevante.
¿Puedo reclamar daños y perjuicios por incumplimiento contractual?
Sí, siempre que puedas acreditar el incumplimiento, los daños sufridos y la relación entre ambos. No obstante, no toda molestia, expectativa frustrada o pérdida económica dará derecho a una indemnización. Será necesario justificar de forma objetiva que el incumplimiento ha ocasionado un perjuicio indemnizable.
¿Qué diferencia hay entre reclamar una cantidad y pedir la resolución del contrato?
La reclamación de cantidad tiene por objeto obtener el pago de una deuda o de una indemnización económica derivada del incumplimiento. En cambio, la resolución del contrato pretende dejar sin efecto la relación contractual cuando el incumplimiento es suficientemente grave y hace perder el interés en mantener el contrato.
¿Qué plazo tengo para reclamar un incumplimiento contractual?
El plazo dependerá de la acción que se ejercite y del tipo de contrato de que se trate. Por ello, es recomendable analizar el caso cuanto antes, ya que el transcurso del tiempo puede afectar tanto a los plazos legales para reclamar como a la disponibilidad y calidad de las pruebas.
¿Hace falta enviar un burofax antes de demandar?
No siempre es un requisito obligatorio. Aun así, suele sermuy recomendable porque permite dejar constancia de la reclamación, requerir formalmente el cumplimiento de la obligación y, en muchos casos, facilitar una solución negociada antes de acudir a los tribunales.
¿Puede haber incumplimiento contractual si el contrato no está firmado?
Sí. La ausencia de un contrato firmado no impide, por sí sola, que exista una relación contractual. En muchos casos, el acuerdo puede acreditarse mediante presupuestos aceptados, correos electrónicos, facturas, pagos realizados, pedidos o la propia ejecución de las prestaciones. Lo importante será valorar el conjunto de la prueba disponible para determinar si existía una obligación contractual y si realmente se ha incumplido.
Cerrillo Gómez: revisión y reclamación por incumplimiento contractual
Una reclamación eficaz no comienza con una demanda, sino con un análisis riguroso del caso. Revisar el contrato, identificar las obligaciones incumplidas, ordenar la prueba disponible y definir la estrategia más adecuada son pasos esenciales para proteger tus derechos y aumentar las posibilidades de éxito.
En Cerrillo Gómez, como abogados especialistas en contratos en Barcelona, asesoramos a particulares, autónomos y empresas en todo tipo de reclamaciones por incumplimiento contractual. Analizamos la viabilidad de cada caso y te ayudamos a decidir si lo más conveniente es exigir el cumplimiento del contrato, reclamar una cantidad, solicitar una indemnización por daños y perjuicios o plantear la resolución contractual.
Contacta con Cerrillo Gómez para estudiar tu caso y valorar la vía de reclamación más adecuada en función de las circunstancias concretas de tu contrato.


